12 de febrero de 2026
# Vibe coding y por qué estamos leyendo mal la revolución de la IA

Este artículo va a parecer ligero. Tres problemas modernos, un ejemplo concreto y una conclusión. Pero debajo hay algo serio.
Creo que estamos confundiendo lo que está pasando con la inteligencia artificial. No porque la IA sea humo. Tampoco porque sea magia. Sino por la combinación de tres fuerzas que se están alineando.
Usaré el _vibe coding_ como ejemplo porque es muy visible, pero lo que describo aquí es aplicable a muchos otros ámbitos de la IA generativa.
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### 1. El problema del **algoritmo**

Hoy no vemos lo que se publica. Vemos lo que el algoritmo decide mostrarnos. Y el algoritmo no premia lo matizado ni lo bien explicado. Premia lo viral. Lo impactante. Lo que genera reacción rápida.
Eso obliga a los creadores -y no hablo solo de youtubers, también de medios tradicionales- a exagerar en el titular. A cargar las tintas. A presentar como revolución lo que quizá es evolución.
No porque quieran manipular, sino porque si no lo hacen, su contenido simplemente no existe. No son mala gente, solo están atrapados por el inventivo del algoritmo. Los creadores trabajan para YouTube, no al revés.
Resultado: el discurso público tiende a inflarse.
> No es una conspiración, es el sistema de incentivos en la era de las redes sociales.
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### 2. El problema de la **atención**

No es que la gente sea torpe. Es que vivimos en un entorno diseñado para fragmentar la atención. Consumimos titulares. Vemos los primeros minutos de un vídeo. Escaneamos. Concluimos. Pasamos al siguiente estímulo.
Razonamos sobre la base de lo que apenas hemos leído.
Cuando la atención es corta, lo complejo pierde. Lo prudente aburre. Lo matizado no compite bien contra lo rotundo. Así que el titular exagerado no solo se publica: también se convierte en la única idea que se asienta, una verdad simplificada.
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### 3. El problema de la **calidad aparente**

La inteligencia artificial generativa produce resultados sorprendentemente buenos. Pero hay un matiz importante: casi siempre **el resultado parece mejor de lo que realmente es**.
Un texto fluido da sensación de rigor. Un análisis bien estructurado parece profundo. Una aplicación generada a partir de un prompt parece un producto terminado.
Y aquí entra el ejemplo del _vibe coding_.
Le pides a la IA que te genere una aplicación. En minutos tienes algo que funciona. Interfaz limpia. Todo parece en su sitio. Sensación de producto real.
Pero todo el que haya desarrollado software en proyectos reales en empresas sabe lo que hay debajo: **es un primer prototipo, apenas funcional**. No hay arquitectura robusta, ni pruebas serias, ni seguridad real, ni escalabilidad validada. Funciona, sí, pero en condiciones muy controladas. Ábrelo a 10 usuarios y verás los fallos. Ábrelo a 100 y verás lo que es el caos.
El problema no es que la IA haga prototipos. Eso es útil. El problema es que el prototipo tiene apariencia de producto final. Me parece peligroso.
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### Cuando **los tres problemas se cruzan**

El **algoritmo** convierte un prototipo interesante en “el fin de las empresas de software”.
La **falta de atención** hace que nos quedemos con ese titular.
La **calidad aparente** del resultado generado por IA refuerza la idea de que, efectivamente, todo está a punto de desaparecer.
Y así nace una percepción inflada.
No estamos viendo la evolución tecnológica. Estamos viendo una versión amplificada, acelerada y superficial de esa evolución. Como si todo fuera un tráiler constante de una película de Michael Bay.
La IA no está destruyendo el software. Está transformando la forma de crearlo. Es un cambio profundo, sí. Acelerado, también. Pero no es el apocalipsis productivo que algunos titulares sugieren.
Lo más interesante es que el problema no está solo en la tecnología. Está en cómo la interpretamos.
Cuando la apariencia de excelencia se une a una cultura que premia el entusiasmo visible y a un entorno que penaliza la pausa crítica, la sobreestimación es casi inevitable.
La IA es muy buena. Mucho mejor de lo que era hace poco. Y no tan buena como lo será dentro de poco. Pero creer que es mejor de lo que realmente es no la hace más potente. Solo nos hace menos rigurosos.
Menos tráiler y más ingeniería.